Información General

Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo García Rico

Elda, Septiembre de 2.013

sábado, 4 de julio de 2015

Poblado Amurallado de Pixocol (Balones) CA-397



Localización:

 El Poblado Amurallado de Pixocol se encuentra situado en el término municipal de la población de Balones, en la comarca alicantina de El Comtat.

Localización del yacimiento en Google Maps

 Para acceder al poblado nos dirigiremos, desde Balones, hacia el Barranc de les Coves. Aquí existe un nacimiento de agua y siguiendo a la derecha la senda que parte de él llegaremos hasta los restos del poblado íbero de Pixocol. También se accede desde la carretera Alcoy- Bañeres de Mariola por un camino de tierra que parte de la Urbanización Montesol.

Localización del yacimiento en el mapa topográfico

Historia:

 El municipio de Balones está situado entre el flanco sur de la sierra de Almudaina y el valle del río Seta, nombre por el que, como hemos dicho, se conoce a la fortaleza islámica que existe en él.

 La historia de Balones queda ligada al yacimiento paleolítico del Barranc de les Coves, donde hace 5.000 años los primeros pobladores las utilizaron como refugio, dejando en ellas restos de pinturas rupestres de gran importancia entre las halladas en la provincia.

 Los primeros indicios de población se remontan a la época íbera, estableciéndose en Pixocol, cerca del citado barranco, un poblado amurallado que dio lugar al primer asentamiento netamente humano.

 Existen pocos datos acerca de este lugar y los primeros documentos históricos de Balones se remontan al Castillo de Costurera o Seta, en la época del Llibre del Repartiment ( libro del reparto), por el cual se hace mención expresa a esta fortaleza, después de su reconquista por el rey Jaime I el Conquistador. Se le cita como Castillo de Seta, que era la toponimia usada entonces para él, por su ubicación en el valle del río del mismo nombre.

 El castillo y la alquería pasaron primeramente a manos de su hijo, el infante Don Pedro. Posteriormente estaría incorporado al marquesado de Guadalest, y junto con los castillos de Millena y de La Serrella tenía la misión de la vigilancia del valle.

 Con la expulsión de los moriscos, acaecida en el año 1.609, la población y el castillo quedaron abandonados, y aunque la población fue más tarde repoblada, no sucedió así con la fortaleza, que quedó completamente deshabitada y entrando en un sucesivo estado de demolición, hasta llegar a ser la ruina a que en la actualidad ha llegado.


Escudo de la población de Balones

 Estado actual:
  Lo que hoy tenemos ante nuestros ojos son las ruinas de lo que otrora sería un poblado amurallado de la época ibera, aunque de reducidas dimensiones. No obstante, se pueden apreciar los restos de la construcción de su recinto amurallado.

 Se trata de un poblado del Ibérico Pleno, cuya cronología está datada en el siglo IV a.C. Los restos visibles corresponden fundamentalmente a la muralla del poblado, realizada con la técnica de “piedra seca”, de un grosor de próximo a los 2 metros. En el interior puede observarse la disposición de algunas de sus viviendas, y lo que parece ser la “calle principal” del poblado.

 En las excavaciones arqueológicas efectuadas en el yacimiento se ha encontrado abundante cerámica , así como un bonito relieve en piedra caliza con una figura humana acompañada de otra zoomorfa. También destaca el hallazgo de “La bicha de Pixocol”, de tradición ibérica, similar a las encontradas en otros yacimientos de la misma época.

Relieve íbero de Pixocol

 Su emplazamiento  le confiere uno de los aspectos más hermosos de los poblados amurallados de época ibera de la provincia de Alicante, pese a su deplorable estado de conservación. Esperamos una rápida intervención sobre él, antes que desaparezca para siempre esta hermosa obra de la arquitectura militar de época ibérica  en nuestra provincia.

Galería fotográfica:









Agradecimiento especial:

 Damos las gracias a nuestro amigo Enrique Verdú Jorda, de Alcoy, por su colaboración del material fotográfico que acompaña a este post.

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sábado, 6 de junio de 2015

Poblado Amurallado de Covalta (Agres) CA-396




Localización:

 El Poblado Amurallado de Covalta se encuentra en las cercanías de la localidad de Agres, en la comarca alicantina de El Comtat.

Localización del yacimiento en Google Maps

 El poblado se encuentra a unos 4 kilómetros de la población, al norte de la misma, en lo alto del Coll de Covalta, límite de las provincias de Alicante y Valencia, de tal manera que comparte su situación con el término municipal de Albaida (Valencia).

Ruta de acceso al yacimiento (Según Julio Asunción)

Para llegar hasta él existe un sendero de pequeño recorrido que nos lleva hasta su ubicación exacta. Se encuentra a 880 m. de altitud, y para llegar asta él hay que salvar unos 330 m de desnivel a través de una pista forestal solo apta para todoterrenos que sale a nuestra derecha en el km. 10 de la carretera local entre Muro de Alcoy y Agres. Hay un indicador de velocidad máxima de 20 km/h en el mismo punto de partida de la pista. Una vez sobrepasado el Collado dels Bolcadors una señal nos indica el acceso a la cumbre de Covalta, tardando aproximadamente 1 hora en hacer el recorrido.

Localización del yacimiento en el mapa topográfico

Historia:

  La historia antigua de Agres comienza con la ocupación de sus antiguos pobladores desde la Edad del Bronce, época en que se ocupa el Poblado de la Edad del Bronce de la Moleta de Agres.. Posteriormente estas tierras fueron ocupadas por los pueblos íberos, de cuya presencia existen diversos poblados en sus cercanías, como éste que nos ocupa de Covalta.

 La población de Agres, como tal,  fue una antigua alquería musulmana, y en sus inmediaciones se construyó la fortaleza islámica a finales del siglo XII. En la parte occidental de la población, también fue construida una torre de vigilancia fortificada conocida como La Torreta de Agres, de la misma época . Además, en la misma población existía otra torre, sólo de vigilancia, que estaba situada en la misma alquería, entre el castillo y la torreta occidental, que se denominaba Torreta Alta, de la cual no queda ningún resto y sólo se conoce por documentos de la época. Estaba situada en una calle de la población que precisamente lleva su nombre: calle Torreta Alta. Se supone que su construcción fue coetánea a las otras dos fortificaciones.

 En el año 1.248 las tropas de Jaime I el Conquistador tomaron la población y su castillo, siendo ambos cedidos a Don Ximén Pérez de Arenós en el año 1.255.

 Un año más tarde, éste le otorgó a Agres la carta puebla a sus moradores. También consta en los documentos de la época que el término de Agres y su castillo fueron propiedad de la corona de Aragón, pues el propio rey nombraba a los alcaides del castillo.

 La fortaleza sufrió directamente los conflictos bélicos derivados de las sublevaciones moriscas capitaneadas por Al-Azraq.

 Castillo y torreta fueron propiedad en 1.388 de Andreu Guillem Scribe, pasando a titularidad de Joan Roig de Corella en el siglo XV, y más tarde, durante el siglo XVI, formaría parte del patrimonio de la familia Calatayud, hasta que en 1.633 se anexionara al condado de Cirat.

 La fortaleza y torreta fueron paulatinamente dejadas de uso y a finales del siglo XVII cayeron en ruinas. No ha habido reseña histórica de ambas fortificaciones posteriores, ya que la población se mantuvo alejada de los conflictos bélicos relevantes en los años venideros a su abandono.

 Por tanto, podemos considerar este Poblado Amurallado como la primera traza del asentamiento humano en estas tierras, siendo además un enclave privilegiado por su situación, al dar paso hacia el Vall de Albaida.


Escudo de la población de Agres

 Estado actual:

Recreación del poblado íbero de Covalta


 Lo primero que llama la atención del visitante es la gran muralla defensiva que protege el poblado por las vertientes Este y Sur, ya que por los lados Norte y Oeste el poblado queda protegido por los escarpes naturales. En el Norte existe un impresionante precipicio desde el que se contempla todo el Valle de Albaida, ya en la provincia de Valencia.

 Se trata de un poblado íbero, datado entre los siglos V y III a.C. A principios del siglo XX se excavaron 83 departamentos de planta rectangular, pertenecientes a unas 48 casas. Lamentablemente la vegetación de monte bajo ha cubierto casi todo el poblado.

 Los muros de piedra que han permanecido hasta hoy eran los basamentos de las casas y sobre ellos se levantaban el resto de las paredes con adobe o tapial, hoy desaparecidas. Donde mejor se observan los restos de las casas es junto al tramo cercano al punto geodésico de Covalta.

 Se han encontrado abundantes materiales ibéricos en las excavaciones: cerámicas decoradas, entre las que destacan las importadas en barniz negro; armas (falcatas íberas, lanzas, jabalinas, etc), así como multitud de instrumentos de trabajo agrícola. También  abundan elementos de decoración: sortijas, aretes, pulseras, fíbulas, broches de cinturón y punzones.

 Una de las piezas más originales es un alfiler de hueso con la cabeza de un varón barbado de procedencia cartaginesa ó púnica. Todos estos materiales se hallan en el Museo de Prehistoria de Valencia.

Galería fotográfica: (Cortesía de Enrique Verdú Jordá)















viernes, 22 de mayo de 2015

COMUNICADO A NUESTROS SEGUIDORES

 Ponemos en conocimiento de todos nuestros amigos y seguidores que, a esta fecha, el Catálogo de Fortificaciones de la Provincia de Alicante está al completo, al menos en lo que hasta hoy se conoce.

 Ello no quiere decir que en un futuro pueda aparecer alguna fortificación resultante de las excavaciones arqueológicas que en toda la provincia se llevan a cabo, algunas de ellas con esperanzadores resultados.

 Damos las gracias a tod@s por la gran acogida que ha tenido este Blog, como lo demuestra la gran cantidad de consultas al mismo que se efectúan a diario y desde todos los puntos del planeta.

 Siempre a vuestra disposición.

 Ximo G. Rico, Webmaster.

martes, 21 de abril de 2015

Poblado Amurallado de Serra Grossa (Aicante) CA-393



Localización:

 El Poblado Amurallado de la Serra Grossa se encuentra situado al NE de la ciudad de Alicante, en la comarca alicantina de L´Alacantí.

Localización del poblado en Google Maps

 Su localización exacta se encuentra en una ladera de la Serra Grossa, de la que toma el nombre, también conocida como Sierra de San Julián, que se encuentra en las cercanías de La Albufereta, y a la que se accede por la carretera que se dirige a San Juan Playa, por la costa.

Ruta de acceso a poblado (según Julio Asunción)

 Para acceder al yacimiento dejaremos nuestro vehículo en las cercanías del lugar conocido como La Isleta, ya que el yacimiento se sitúa a espaldas de él subiendo a las últimas estribaciones de la sierra por este lado. También se puede acceder subiendo por la antigua carretera que asciende a la sierra.

Localización en el mapa topográfico

 Historia:

Los primeros pobladores de Alicante sin duda alguna eligieron este enclave para su asentamiento, adscrito a la Edad del Bronce.

 Posteriormente sus pobladores, con la llegada de la orientalización, se trasladan al asentamiento de L´Illeta de Campello, primer vestigio de poblamiento íbero en la comarca de Alicante, según se desprende de las actuaciones arqueológicas efectuadas.

 Con la dominación romana, los pobladores “romanizados” se trasladan a lo que en la actualidad es el barrio alicantino de Benalúa, donde se han encontrado restos de los primeros asentamientos acaecidos en la capital alicantina. Posteriormente, tras la dominación árabe, los conquistadores construyeron la “Medina Al Laquant”, seguro origen del nombre de Alicante.

 Los orígenes de la ciudad, por tanto, son árabes, ya que la medina islámica se formó alrededor del Benacantil, y la fortaleza musulmana se construyó en la cumbre del mismo. Posteriormente, distintas fases de construcción delatan sus ampliaciones dada su creciente importancia como plaza fuerte del Islam.

 Inicialmente el poblado árabe, en las laderas de la montaña, se fue dotando de distintas fortificaciones, hasta que el castillo y la medina se ampliaron por toda la montaña. Posteriormente, las fuerzas cristianas, una vez reconquistado, siguieron su ampliación, incorporando a sus cimientos nuevas murallas, torres y recintos fortificados.

 Durante la reconquista, la ciudad y su fortaleza fueron rendidos por las tropas almohades al infante castellano Alfonso, primogénito del rey Fernando III. En los años posteriores, y en los confusos pactos y hechos de armas que relacionaron musulmanes, castellanos y aragoneses, la plaza se sublevó y de nuevo tuvo que tomarla por las armas en aún infante Alfonso. 

 Tal conquista se consolidó el 4 de noviembre de 1.248, festividad de Santa Bárbara, de la que tomó su nombre en conmemoración del tal efeméride, cuando el castillo al fin pasó a manos cristianas, aunque no estaría definitivamente en poder castellano pues en el el año 1.261, siendo ya rey Alfonso X el Sabio, la rebelión musulmana tomó de nuevo la fortaleza, extendiéndose la sublevación a otros territorios limítrofes.

 Debería ser Jaime I quien, en esta ocasión, recuperase para los reinos cristianos la plaza, sofocando así la rebelión musulmana, y en los Pactos de 1.304, acordados entre el rey Dionisio de Portugal, el infante Juan de Castilla y el obispo de Zaragoza, los territorios de L´Alacantí se incorporaron al Reino de Valencia.

 Durante la contienda militar mantenida entre Pedro de Aragón y Valencia, y Pedro de Castilla (denominada Guerra de los Dos Pedros), el castillo de Santa Bárbara estuvo en manos castellanas y aragonesas de forma alternativa. Finalmente, al abandonarlo las fuerzas castellanas en 1.366, el castillo se encontraba en estado ruinoso.

 A principios del siglo XV, el rey Martín el Humano acometió nuevas obras de recuperación del Castillo de Santa Bárbara. En los inicios del siglo XVI, la irrupción de la artillería, sus usos y estrategias, eran un hecho consumado, y en castillo se adaptaron las nuevas innovaciones de forma temprana.

 Durante el reinado de Carlos I se reiniciaron nuevas obras de fortificación del castilloo, y existe la constancia documental del envío, a mediados del siglo XVI, de doce cañones con destino al mismo. En esta misma época, y dada la gran envergadura de la fortaleza, se le incorporaron nuevas edificaciones que aseguraban la posibilidad de mantener una fuerza armada de unos diez mil hombres.

 En el siglo XVI serían muchas las escaramuzas y batallas que se librarían desde Santa Bárbara contra las incursiones piratas. Éstas provenían de los corsarios berberiscos y conducirían a que el rey Felipe II ordenase nuevas y más potentes fortificaciones en el castillo. Los ingenieros franceses e italianos desarrollaron nuevas técnicas de defensa y fortificación adaptadas al uso artillero, y por ello el rey encargó a los ingenieros italianos Fratín y Antonelli el proyecto de reconstrucción y adaptación del castillo, edificándose nuevos fortines, fosos, murallas, torreones, etc., destinados a utilizar y resistir más eficazmente la guerra apoyada en la artillería. Las nuevas obras de acondicionamiento se llevaron a cabo a finales del siglo XVI, incrementándose notablemente el perímetro de la fortaleza. No obstante, en esta nueva reestructuración, desaparecieron importantes restos del amurallamiento árabe original.

 A mediados del siglo XVII se acometieron otras reformas y se le volvió a incorporar más capacidad de fuego artillero. En 1.691, el castillo sufrió una de sus mayores pruebas de fuego, cuando una escuadra del rey francés Luis XIV puso sitio a la ciudad. Ante la negativa de rendición, se inició el asalto y consecuente duelo artillero entre las fuerzas navales atacantes y las fuerzas resistentes de la fortaleza. El sitio duró una semana y el castillo sufrió serios daños, finalizando el asedio con el abandono de la fuerza francesa ante la llegada de las fuerzas navales españolas que acudían en apoyo a la ciudad.

 Durante la Guerra de Sucesión, la fortaleza estuvo continuamente asesiada, relatándose tres importantes acciones de armas en pocos años: la primera, en Agosto de 1.705 en la que las tropas de Felipe V rechazaron el asalto de las fuerzas del archiduque Carlos. La segunda, el 9 de Enero de 1.706, en que las tropas del archiduque volvieron a intentar la rendición de la fortaleza sin éxito. Finalmente, el 8 de Julio de ese año, las fuerzas del archiduque iniciaron un largo asedio por tierra y por mar que concluyó con la toma de la fortaleza el 6 de Septiembre. Fue ésta una de las épocas de más protagonismo del Castillo de Santa Bárbara.

 A pesar del fracaso en la Batalla de Almansa, la fortaleza quedó en poder de los aliados hasta bien entrado el año 1.708. A principios de diciembre de este año, las tropas de Felipe V sitiaron la ciudad de Alicante, consiguiendo su rendición en la mañana del día 7 de ese mes. Sucumbió la ciudad, pero no su castillo, que, bien defendido y con numerosa tropa, resistió el asalto.

 El carácter probado de la inexpugnabilidad  de Santa Bárbara obligó a las tropas borbónicas a plantearse otras alternativas, decidiéndose por la voladura de la fortaleza. Aquí se inicia una de las más épicas gestas militares libradas en este castillo. El general francés D´Ansfeld ordenó la preparación de una mina  a una profundidad de veinte metros y casi cien mil libras de pólvora. Con esta evidente amenaza se conminó a los defensores su inmediata rendición y, ante la negativa de éstos, se decidió la voladura en los últimos días de febrero o los primeros de marzo de 1.709.

 La explosión destruyó una gran parte de la fortaleza, y las grandes rocas desprendidas y lanzadas por los aires, ocasionaron importantes daños en la fortaleza y la ciudad, siendo muy numerosas las bajas humanas entre la oficialidad y la tropa resistentes. No obstante, los defensores, en número superior al medio millar, no se rindieron hasta mediados de abril, momento en que las circunstancias eran sumamente precarias. Tras la rendición, las fuerzas aliadas abandonaron la fortaleza con honores y desfilando ante la formación de las tropas borbónicas asaltantes.

 Durante la Guerra de la Independencia, la fortaleza hizo frente, con su poder artillero, a algunos asaltos de las tropas francesas. En esta época, un hecho fortuito prendió fuego a las reservas de pólvora del castillo, provocando una enorme explosión que destruyó parcialmente sus instalaciones. A partir de ello, su importancia declinó rápidamente, siendo desartillado definitivamente en 1.893. Después sirvió como prisión militar en tiempos de Jovellanos y el general Elío, entre otros.


Escudo de la ciudad de Alicante

 Estado actual:

 Se trata de uno de los asentamientos humanos más antiguos de la ciudad de Alicante, siendo uno de los primeros yacimientos arqueológicos excavados de la provincia y descubierto en el primer tercio del siglo XX por el Padre Belda, que fue director del primitivo Museo Arqueológico provincial.

 En este poblado se obtuvieron las primeras cronologías basadas en el Carbono-14 efectuadas en la historia de la Arqueología española, lo que permitió datar a este poblado hacia el año 1.815 a.C., una de las fechas más antiguas para un poblado del Bronce Valenciano.

 En la subida al mismo, por su flanco NE, y a escasos 75 metros del poblado quedan visibles los restos de su antigua torre defensiva, así como parte de su amurallamiento, en la parte más accesible del poblado.

 En el mismo también se conservan los restos de algunos muros de viviendas, de tendencia circular, que fueron habitados hace más de 3.500 años.

 Las cerámicas y útiles encontrados en el poblado por el Padre Belda se encuentran expuestos en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ).

Galería fotográfica:










viernes, 27 de marzo de 2015

Poblado Amurallado de Terlinques (Villena) CA-394



Localización:

 El Poblado Amurallado de Terlinques se encuentra en las cercanías de la población de Villena, localidad de la comarca alicantina de L´Alt Vinalopó.

Localización del yacimiento en Google Maps

 Su acceso se realiza por la carretera que, desde la población de Villena, se dirige hacia Pinoso. A unos tres kilómetros de Villena, a nuestra derecha, está el Cerro o  Tossal de Terlinques, en cuya cumbre se encuentran los restos de este poblado de la Edad del Bronce, cerca del mojón geodésico del cerro.

Mojón geodésico del Cerro Terlinques

Localización del yacimiento en el mapa topográfico

Vista general del Yacimiento del Cerro Terlinques (Villena)

Historia:

 La protohistoria de Villena de remonta a las poblaciones de la Edad del Bronce de sus alrededores, de entre los que destaca el Poblado del Cabezo Redondo y el que nos ocupa, el Poblado de Terlinques, como los más importantes.

Posteriormente fue ocupada por algunos asentamientos de edad íbera, especialmente la que se produjo en lo que hoy es el castillo de la ciudad, sobre la que se asentó un poblado romano.

 Los orígenes del castillo, a tenor de las excavaciones arqueológicas efectuadas, indican que se trata de un asentamiento romano. Sobre estas ruinas, los musulmanes construyeron la alcazaba original y, aunque las ulteriores reformas cristianas lo remodelaron por completo, aún es posible ver algunas fábricas musulmanas en la actualidad.

 El castillo pasó a manos cristianas en el año 1.239 cuando las tropas del comendador de Alcañiz, al mando de varios nobles pertenecientes todos ellos a la Orden de Calatrava, consiguieron arrebatárselo a los moriscos en una incursión desde Valencia efectuada a tal fin, pasando a manos del rey Jaime I el Conquistador. Este monarca encargó la custodia de la fortaleza a dicha Orden militar hasta que fue entregado al rey de Castilla Fernando III, en virtud del Tratado de Almizra.

 No obstante, en ese periodo ya existían fuertes tensiones entre los dos reinos, Castilla y Valencia, alrededor de esa hipotética divisoria entre ambos para su expansión, y así, el Castillo de la Atalaya se mantendría en esa situación hasta que en 1.244, y a través del Tratado de Almizra que pretendía solucionar esa situación, confirmaría su inclusión al reino de Castilla.

 Durante las sublevaciones moriscas de principios de la década de 1.260, el castillo estuvo en poder árabe, hasta que el rey Jaime I, prestando su colaboración al monarca castellano, pacificaría la región y retornaría nuevamente la fortaleza a Alfonso X el Sabio.

 En 1.296 se produjo una nueva modificación de los límites territoriales, pero Villena siguió perteneciendo a la soberanía de Castilla, aunque se mantuvo en una posición poco definida y limítrofe. Alfonso II de Valencia daría el título de príncipe de Villena al infante D. Juan Manuel, hijo del infante Manuel. El infante D. Juan Manuel residiría en la fortaleza villenense, donde crearía buena parte de su producción literaria. También vivió en el castillo la hija de Jaime II, con la que aquel se casaría en segundas nupcias. De esta época datan muchas construcciones y reformas en la fortaleza.

 Posteriormente, a finales del siglo XIV, recibiría la propiedad el conde de Denia y duque de Gandía, a raíz de lo cual se constituiría el Marquesado de Villena, de gran trascendencia por los territorios que ocupaba dicho marquesado. Con Alfonso de Aragón el marquesado quedaría incorporado a la corona castellana.

 El rey Juan II de Castilla, hermano mayor de la princesa Isabel de Castilla, otorgaría el marquesado a su favorito, el intrigante Juan Pacheco y éste, a su vez, lo cedería cinco años después a su hijo Diego López Pacheco a raíz de su matrimonio como regalo de bodas. De esta época data la construcción de la parte superior de la Torre del Homenaje, claramente diferenciada de la parte inferior, como lo demuestra la existencia del escudo de armas de los Pacheco en su muro.

 A finales del siglo XV, el marqués Diego López Pacheco se declaró partidario de los derechos al trono de Castilla de Juana la Beltraneja, hija de Juan II, en contra de los intereses pactados en el Tratado de Guisando a favor de Isabel de Castilla ( Isabel la Católica). Este hecho contribuiría a que el descontento de la población desembocara en una revuelta que acarrearía la muerte de muchos judíos y conversos refugiados en la fortaleza.

 La población pretendía como dueño de la fortaleza al conde de Cocentaina, Juan Roís de Corella. No obstante, las revueltas finalizarían y los Reyes Católicos zanjarían la cuestión incorporando definitivamente el marquesado a la corona de Castilla en 1.480.

 Durante las Germanías, el hecho más notable es que tras la derrota en Gandía, el virrey de Valencia, D. Diego Hurtado de Mendoza, hallaría refugio en el castillo de Villena.

 En el periodo de la Guerra de Sucesión, la población tomó partido por la causa borbónica y un pequeño grupo de partidarios del rey Felipe V resistirían los asedios de las tropas del Archiduque de Austria. Por este motivo, Felipe V le dio a Villena el  título de Muy Noble y Muy Leal.

 Posteriormente, en el siglo XIX se perdieron parcialmente las bóvedas almohades de la Torre del Homenaje como consecuencia de la voladura que el mariscal Suchet realizó en la toma de la fortaleza en la Guerra de la Independencia.


Escudo de la ciudad de Villena

Estado actual:

Plano general de las excavaciones de Terlinques

 El actual poblado de Terlinques está adscrito a la Edad del Bronce, probablemente coetáneo al Cabezo Redondo, aunque algunos autores lo citan como anterior a éste, pudiéndose haber trasladado sus habitantes al nuevo poblado de Cabezo Redondo al abandonarlo. 

 El Cerro de Terlinques está amesetado y protegido por muros de piedra que mantienen el potente estrato de tierras grises que forman la base del poblado.Estos muros son bien visibles todavía en el lado Oeste y se hallan algo más derrumbados en la zona Este y Sur, donde se acumulan las piedras que formaban los mismos.

 Aunque el yacimiento fue descubierto en los años 50 por D. José Mª Soler, haciendo las primeras prospecciones arqueológicas, no fue hasta 1.969 cuando la Universidad de Valencia realizó el primer estudio en profundidad de este yacimiento, descubriendo el cruce de dos grandes muros: uno en dirección E-O y otro en dirección N-S.

 En la ladera septentrional, después de la delimitación del muro meridional y sus plataformas aterrazadas asociadas, se pudo determinar que esta estructura amurallada parece constituir el cierre del poblado en esta ladera, o al menos, de las construcciones asociadas a la misma.

 Se trata de un paramento de doble cara, de unos 70 cm. de anchura y que conserva al menos tres hiladas de alzado, realizadas con dolomías locales del cerro. Además, se han identificado dos anillos o plataformas murarías.

 En el interior del recinto amurallado se constituía el poblado, donde ha sido exhumado gran cantidad de restos cerámicos y líticos correspondientes a la Edad del Bronce, que en su mayoría están expuestos en el Museo Arqueológico de Villena.

Galería fotográfica: