Información General

Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo García Rico

Elda, Septiembre de 2.013

miércoles, 28 de enero de 2015

Poblado Amurallado del Portitxol (Monforte del Cid, Alicante) CA-382


Localización:

 El Poblado Amurallado de Portitxol se encuentra situado a unos 3 km. al este de la población alicantina de Monforte del Cid, en la comarca del Vinalopó Mitjá.

Localización del yacimiento en Google Maps

 Se localiza en uno de los cerros de la Sierra de la Pedrera, a la derecha del famoso Toro de Osborne situado en el puerto de El Portitxol , en dicha sierra, y del que toma el nombre el poblado. Hay un camino rural que, desde la gasolinera situada en la autovía en dirección a Alicante, se dirige paralelo a ella hacia la base de la sierra, donde esté el citado toro de Osborne. Desde aquí accedemos al poblado por un camino forestal que recorre la cumbre.



Accesos al yacimiento de El Portitxol

Localización del yacimiento en el mapa topográfico

Historia:

 Los primeros poblamientos en Monforte del Cid se adscriben al Bronce tardío, y prueba de ello es el presente poblado amurallado situado en el Portitxol, correspondiente a un “castrum” de dicha época prehistórica, por los restos cerámicos encontrados en las inmediaciones del mismo.


Distribución del yacimiento ( según Julio Asunción)

 No existen indicios de asentamientos íbero-romanos en el término municipal, y no es hasta la época islámica cuando se tienen noticias de las primeras construcciones almohades en Monforte del Cid, como es la Torre vigía árabe ( ver ref. CA-198 en este Blog) y el Castillo árabe de Nompot, actual iglesia parroquial de la localidad ( ver ref. CA-006 en este Blog ), construidos en el siglo XIII.

 Tras la toma de la localidad por Jaime I el Conquistador, el castillo fue transformado en fortaleza feudal y más tarde en recinto abaluartado.

Será este contexto de obras y reformas del principios del siglo XIV donde haya que adscribir el muro de tapial, enmascarado por un muro abaluartado realizado en el siglo XIII, e identificado por C. Navarro Poveda como obra islámica.

 Estas obras tendrían continuidad a lo largo del siglo XIV, en el contexto de la Guerra de los Dos Pedros, cuando Pedro IV, tras conquistar el Castillo de Guardamar por los aragoneses (1.362 ), ordena que se derriben los castillos de Aspe (Castillo del Río) y Nompot, ya que no confiaba en su seguridad y no quería que cayesen de nuevo en manos castellanas. A pesar de tal orden, no llegó a ejecutarse el derribo por la negativa del infante Fernando, señor de ambos lugares. Posteriormente, el monarca aragonés ordenó la reconstrucción del castillo, gravemente afectado durante la guerra con Castilla.

 Adscrito a la jurisdicción de Alicante, y tras conceder a Nompot rango de universidad, le fue cambiado el nombre por el de Monfort en 1.490, y entre 1.500 y 1.517 se aprovecharon los espacios del castillo para erigir el templo parroquial. Durante dos siglos y medio permaneció en uso, conviviendo con el templo cristiano, con sus mantenimientos correspondientes, y formó parte del dispositivo defensivo frente a los ataques piratas en la costa levantina.

 En mayo de 1.550, tras los ataques del berberisco Dragut contra varias poblaciones costeras, el consell de Monfort dispone que se formen cuadrillas para hacer las rondas nocturnas en la población, mientras otras lo hicieran en las huertas, quedando una guarnición permanentemente en el castillo. También se dio orden de controlar a la población morisca de la ciudad.

 Durante los años comprendidos entre 1.597 y 1.618, debieron ejecutarse nuevas obras de mantenimiento tras la visita de la inspección del reino para ver en que estado se encontraba la fortaleza y el recinto adyacente. Cuando las amenazas turcas y berberiscas desaparecieron, el castillo entró en un periodo de pérdida de su funcionalidad y abandono durante gran parte del siglo XVII, estado que conllevó para remozar las instalaciones eclesiásticas, culminando con la construcción del Camarín de la Purísima Concepción en 1.729, lo que llevó a la destrucción casi total de los restos del castillo y del edificio gótico del siglo XVI que correspondía a la primitiva iglesia del recinto.

 Así, castillo e iglesia convivieron durante los siglos XVI y XVII hasta las profundas reformas de la segunda mitad del siglo XVIII, cuando la apropiación del espacio militar por el religioso, conllevó a la demolición de los restos de fortificación, excepto algunas partes, como la Torre del Homenaje (actual campanario) y algunos pequeños retazos de muralla, que es en la actualidad los únicos restos del Castillo de Nompot.



Escudo de la población de Monforte del Cid

Estado actual:

 El Poblado Amurallado de El Portitxol es un asentamiento humano de la época tardía de la Edad del Bronce (II milenio a.C.), que se encuentra en un estratégico cerro de fácil defensa.

 Es un buen ejemplo de asentamiento de esta edad, donde se buscaban cerros o cabezos en los que la orografía del terreno facilitaba la defensa del mismo. Éste se encuentra a unos 330 m. s.n.m., levantándose 60 m. sobre el valle y a 30 m. sobre el collado que une el cerro con la Sierra de la Pedrera, a unos 3 km. del río Vinalopó.

 El poblado se encontraba en las laderas norte y noroeste de la cima del cerro y apenas quedan restos constructivos, salvo algunos de sus murallas. Debemos pensar que muchas de sus estructuras serian de fábrica de barro y adobe y que, por ello, no han llegado hasta nosotros en la actualidad.

 También es muy probable que la zona más baja del cerro se utilizara como un “antecastrum”. Éste facilitaría la defensa del poblado, haciendo que los atacantes se vieran “entre dos fuegos”, con defensores atrincherados en dicho antecastro y otros defendiendo desde la cima donde se encontraba el poblado.

 En las laderas de la loma que cae hacia la explanada, donde se encontraría el “redil para el ganado”, se aprecian piedras de derrumbe de los lienzos de muralla que aumentaban la defensa de entrada al poblado. También se observan algunas hiladas de piedras formando muros defensivos. A media ladera de la vertiente norte también se aprecian derrumbes de la antigua muralla que protegió este flanco del poblado.

 El gran muro que se encuentra en el antiguo búnker de la la Guerra Civil espeñola , cercano al poblado, está construido en piedra seca con elementos de grandes dimensiones, siendo éste seguramente la primera línea defensiva del poblado, que también protegía el redil del ganado que se encuentra inmediatamente superior a él.

Bunker de la Guerra Civil del Portitxol. Detrás, el poblado.

 Cercanos al poblado existen dos estructuras semicirculares que bien podrían haber sido puestos de vigilancia hacia el Este del poblado, hacia la zona de costa. También pudieron ser estructuras con alguna utilidad ritual de los habitantes del poblado, como sucede en otros castros de la península. Además, el hecho de estar orientadas hacia el Este, a la salida del Sol, refuerza esta teoría, por el simbolismo que encierra.

Estructuras semicirculares en las cercanías del poblado

 Aparte de la gran cantidad de restos cerámicos que se hallan esparcidos por la parte baja del poblado, y de los que hemos podido recoger algunos de ellos, se han hallado piezas metálicas, entre las que destacan un puñal de bronce y un molde de fundición, que acredita la posible existencia de una cierta actividad metalúrgica en el poblado.

 Es este poblado de El Portitxol uno de los muchos yacimientos que acreditan al Valle del Vinalopó Medio como una zona de gran riqueza arqueológica.

BIBLIOGRAFIA:  Gabriel Segura Herrero y Fco. Javier Jover (1.993) : “El asentamiento del Portitxol (Monforte del Cid, Alicante). Contribución al estudio del Bronce Tardío en la cuenca del Río Vinalopó”. ALEBUS 2-3. Cuadernos del Museo Arqueológico Municipal de Elda.

Galería fotográfica:

Vista general del Yacimiento del Poblado amurallado del Portitxol

















lunes, 26 de enero de 2015

Poblado Amurallado de El Castillarejo (Pinoso, Alicante) CA-381


Localización:

 El Poblado Amurallado de El Castillarejo se encuentra situado en las cercanías de la población alicantina de Pinoso, en la comarca del Vinalopó Mitjá.

Localización del yacimiento en Google Maps

 Para llegar hasta él nos dirigiremos a la pedanía pinosera de Las Encebras siguiendo el sendero de gran recorrido GR-7 en vehículo. Una vez allí, cogemos el camino asfaltado que lleva al Aula de la Naturaleza “Monte Coto”.

Camino asfaltado hacia el Aula de la Naturaleza "Monte Coto". Al fondo, El Castillarejo.

Vista del cerro de El Castillarejo, desde la Rambla de Tres Fuentes

 Frente a nosotros, al tomar este camino, nos encontraremos frente al monte El Castillarejo, donde se encuentra el poblado amurallado. Al subir la pendiente hacia él, a 1,5 km. de comenzar el camino, veremos un camino forestal a nuestra izquierda, que nos lleva a los pies del cerro. Este tramo deberemos hacerlo a pie. En el croquis siguiente podemos ver este recorrido a realizar.

Croquis de acceso. El nuestro es el de la izquierda.

Localización en el mapa topográfico

Historia:

 Pinoso, también conocido desde antaño como Casas de Costa, tuvo sus primeros asentamientos humanos en la Edad del Bronce, como queda demostrado en algunos de sus yacimientos cercanos, especialmente en la pedanía de Lel y en las cercanías de La Centenera, además del yacimiento que ahora nos ocupa: El Poblado amurallado de El Castillarejo.

  Posteriormente hubo una domus romana en El Prado, donde se han encontrado cerámicas en terra sigillata de la época alto-imperial.

Sus orígenes como alquería medieval viene ligada a la baronía de Monóvar- Chinorla, desde la época del Infante Don Juan Manuel y el Rais de Crevillente en los albores del siglo XIV.

 En 1.328, Alfonso el Benigno, rey de Aragón, le cedió la baronía a Don Gonzalo García, y en 1.353 pasó a manos de su hijo, Don Pere Maza de Lizana, que en 1.393 se hizo con el señorío de Novelda, quedando las tierras que se encuentran desde Novelda hasta el norte de Pinoso dentro de su jurisdicción.

 Pere Maza, conocido como “ el Barbut ”, y sus descendientes tuvieron en su poder estos territorios hasta la segunda mitad del siglo XVI. En 1.548, a la muerte de Don Pere Maza Carrós sin dejar descendencia, se hizo cargo de la baronía su tía doña Brianda Maza, casada con Baltasar Lladró, marqués de Terranova, hasta que en 1.579 fue adjudicada la baronía a Doña Margarita de Borja, esposa de Silva Mendoza, duque de Pastrana, quienes lo ostentarían hasta 1.611, año en el que al ser expulsados los moriscos se otorga “carta puebla” a los habitantes que vinieran a habitar estos territorios.

 Pinoso, como lugar dependiente de Monóvar, quedó incluida en los avatares de ésta hasta su segregación, ocurrida el 12 de Febrero de 1.826 cuando el rey Fernando VII le otorgó el título de “villazgo”.

Escudo de la población de Pinoso

Estado actual:

 Se trata de un poblado amurallado en altura datado en el Eneolítico y/o la Edad del Bronce (II –I milenio a.C.), cuyos restos visibles se encuentran en la parte superior del cerro, donde afloran los restos de las construcciones que parten de forma perpendicular a una antigua muralla central longitudinal que recorre casi toda la cumbre del cerro, dividiéndolo en dos vertientes.

 Más difícil es delimitar las construcciones de la ladera meridional, ya que, dado el grado de inclinación del terreno, existen muchos aportes erosivos y con gran cobertera vegetal, habiéndose observado la existencia de materiales cerámicos no rodados.

 Los restos amurallados se encuentran en la vertiente septentrional con más difusión, ya que la zona meridional, dada la vertiente en corte vertical y escarpada no necesitaba de fortificación alguna.

 Aunque los materiales hallados no son excesivamente numerosos, si son suficientemente significativos para su datación cronológica. Los fragmentos contabilizados ascienden a 172, de los cuales 23 corresponden a vasos reconstruibles , además de  bordes y apéndices. Muchos de los restos hallados presentan una mala cocción en origen por lo que se deshacen con facilidad.

 Los vasos reconstruidos corresponden a la tipología de esféricos, carenados y elipsoides, de base convexa, que servirían para el almacenamiento de alimentos o líquidos.

 Respecto a los materiales líticos se han hallado gran cantidad de elementos de sílex, entre los que destacan un diente de hoz sin lustre de cereal y un molino barquiforme fragmentado de unos 26 cm. de longitud. El único objeto de metal corresponde a una punta de flecha de bronce fracturada en su parte inferior y con el vértice doblado. Por su forma parece tratarse de una punta pedunculada, muy característica de todas las etapas de la Edad del Bronce.

 En las cercanías del poblado existen algunas cuevas naturales donde es muy posible se realizaran enterramientos, aunque en todo el yacimiento no han sido encontrados, hasta ahora, restos óseos.

Posible cueva de enterramiento del poblado 

Galería fotográfica: